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Bioplásticos: Materiales que entran en contacto con los alimentos

alveolos para frutas y hortalizas

El packaging alimentario lo integra una amplia familia de productos, como los alveolos para frutas y hortalizas, bolsas, bandejas, botellas o briks. El embalaje alimentario cumple unas funciones específicas:

  • Proteger el alimento y minimizar las pérdidas durante su manipulación y transporte.
  • Conservación del producto y alargar su vida útil.
  • Garantizar la higiene alimentaria y proteger de la contaminación.
  • Marketing en el punto de venta.

En un 2021 marcado por el Covid y la masificación del e-commerce, el plástico mantiene su estatus, como material idóneo para embalaje y transporte, en especial de productos alimentarios y farmacéuticos. ¿Existe un equilibrio, entre la demanda creciente de plástico y el respeto medioambiental?

Los alveolos para frutas y hortalizas, cubiertos y vasos desechables, y cualquier envase primario de alimentos, deben ajustarse al Reglamento (CE) 2023/2006. Esta norma europea determina las características de los materiales que entran contacto directo con los alimentos, conocidos por la sigla: MOCA.

Los MOCA, en general, deben resultar inertes para evitar la transferencia de sustancias a los alimentos. La contaminación por el uso de materiales sin homologar puede alterar la calidad del producto y suponer un riesgo para la salud.

¿Cómo afecta al packaging el Covid-19?

Los sistemas de embalaje con propiedades antivirales o antimicrobianas ya eran tendencia en el sector antes de la crisis del Covid. A raíz de la pandemia, crece el interés sobre el desarrollo de tecnologías que garantizan la seguridad sanitaria de los productos, en especial, de la comida y los medicamentos.

Gracias a los altos estándares de calidad del packaging y de los MOCA, durante la pandemia se mantiene inalterada la cadena de suministro de alimentos para la población. El packaging genera confianza por su seguridad sanitaria, y ha permitido sobrevivir a ciertos sectores económicos dependientes de la llegada de productos e insumos.

Los periodos de confinamiento domiciliario producen la masificación del e-commerce (incluido el de productos perecederos) y el consumo de comida envasada. Esta tendencia se mantiene en 2021 y genera, a su vez, la proliferación de centros logísticos cada vez más futuristas, y la necesidad de soluciones de embalaje más eficientes.

En este contexto, de auténtica revolución de la logística, se dispara la demanda de plástico para el packaging, con el costo medioambiental que supone. Una de las soluciones, aparte de su sustitución por otros materiales, consiste en el desarrollo de plásticos sostenibles.

Plásticos sostenibles: bioplástico y plástico biodegradable

El futuro del embalaje alimentario parece encaminado al desarrollo de MOCA de origen sostenible, como el plástico biodegradable y el bioplástico. Desde bolsas flow-pack, hasta alveolos para frutas y hortalizas, el packaging con biomateriales gana terreno dentro del sector. Las denominaciones de los distintos materiales sostenibles dan lugar a equívocos, porque comparten características, pero no son sinónimos. Los principales MOCA sostenibles son los siguientes:

Bioplástico

El bioplástico es un material fabricado a partir de biomasa. En la formulación del bioplástico no existen componentes de origen fósil, es decir, derivados del petróleo y el carbón. La materia prima de su fabricación es de origen biológico, como el almidón de maíz, trigo, caña de azúcar o patata.

Dentro de los bioplásticos existen materiales biodegradables, como el poliácido láctico (PLA) que se utiliza, como material de moldeado en las impresoras 3D. Otros bioplásticos no son biodegradables, como el bio-PET utilizado en las botellas de agua.

El bioplástico tiene un impacto ambiental menor que el plástico de origen fósil, pero cuando se degrada no está libre de efectos negativos, como la eutrofización de las aguas, o la acidificación del suelo.

Plástico biodegradable y compostable

El plástico biodegradable es un material que pueden degradar bacterias u hongos. La tasa de biodegradación depende, de la composición y el espesor del material, así como con las condiciones ambientales y la presencia de oxígeno o microorganismos capaces de digerirlo.

El plástico compostable, dentro de los biodegradables, es un material capaz de sufrir una descomposición biológica en un lugar de compostaje, sin dejar residuos tóxicos, y al mismo ritmo que otros materiales compostables, como la celulosa.

Conclusiones

La capacidad de degradarse de un material sostenible, no guarda relación con su estructura química: existen plásticos biodegradables obtenidos a partir de combustibles fósiles, y bioplásticos que no son biodegradables. Ninguno de los nuevos plásticos queda exento de inconvenientes pero, mientras aparece un material perfecto, cada avance de la tecnología de materiales aporta soluciones que antes no existían: desde plásticos producidos con fuentes renovables, hasta otros que facilitan su reciclaje o reutilización.

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